lunes, 16 de septiembre de 2013

Mindfulness

La Psicología occidental ha estudiado desde sus inicios la mente desde el paradigma científico, que instala el método científico como vía única y válida para acceder al conocimiento. No obstante, se da un intento por usar la introspección como método para conocer la mente: un sujeto observa su propia mente como objeto de estudio y da cuenta de ella. Sin embargo, el método no alcanza el estatus necesario ante el poder del método científico y la psicología abandona la mente como su objeto de estudio y busca un objeto que se pueda someter al método científico, la conducta.

El anglicismo Mindfulness hace referencia a una nueva corriente psicoterapéutica, que implica la capacidad de conciencia plena de la mente y surge de la disciplina budista Zen.

Muchos de vosotros pensaréis que ésta no es una terapia sino más bien una capacidad natural e intrínseca del ser humano. Si bien esto es cierto, dicha habilidad es entrenable a través de la práctica de la meditación.


La meditación consiste en centrar nuestra atención y reflexionar sobre el presente, el momento actual de forma activa, despojándonos de juicios de valor e ideas preconcebidas. Es decir, la terapia consiste en "dejar fluir" los pensamientos y emociones, y no intentar controlarlos o evitarlos. La meditación o el uso de procedimientos cognitivos o fisiológicos (relajación) configuran diversas técnicas o procedimientos para conseguir los efectos perseguidos. Tradicionalmente, se ha considerado que para conseguir una respuesta incompatible con la ansiedad se pueden utilizar diversas técnicas de relajación, meditación, el entrenamiento asertivo o la experimentación de situaciones positivas.

Dicha terapia se enmarca dentro de las denominadas Terapias de Conducta de Tercera Generación, o nuevas terapias conductuales, cuya característica esencial alude a una perspectiva más experiencial y opta por estrategias de cambio de carácter indirecto, más que las más habituales de carácter directo de la primera y segunda generación. 

La experiencia mindfulness, en lo que tiene de aceptación de las sensaciones y sucesos como ocurren, supone optar por experimentar conductas funcionalmente distintas de aquellas que pueden estar generando el problema por el que la persona pide ayuda, frente al intento por huir de las experiencias sin tener ocasión de experimentarlas. 

Extraído de:
http://www.institutomindfulness.cl/
http://www.papelesdelpsicologo.es/

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